miércoles, 11 de diciembre de 2013

Soy de la selva y mi sangre es caliente

- "¿Por qué te dicen charapa?"
- "Porque soy de Iquitos"
- "Uy, de sangre caliente"
- (...)

En mi vida, el casi diálogo de arriba ha sido la primera interacción con desconocidos(as) parciales y totales. Dentro de esos intercambios han habido veces en las que me he molestado, porque no me parece la mejor forma de romper el hielo, también otras veces me he sentido insultada, porque a nadie le gusta ser calificada de algo inmediatamente y sobre todo de algo referido a lo sexual. Pocas han sido las veces en las que he dicho orgullosa y no: "Sí, soy de sangre caliente".

Ante ese diálogo me saltan muchas preguntas ¿Qué tiene de malo que me digan que mi sangre es caliente? ¿Qué significa ser la poseedora de una sangre caliente? Y, al fin y al cabo, ¿qué cualidades tiene la sangre caliente?

Empiezo por la penúltima pregunta ¿Qué significa ser la poseedora de una sangre caliente? Entre comentarios en la web, reportajes sobre Iquitos acerca del tema y mi experiencia, llego a la conclusión que, obvio, las poseedoras somos féminas (uno no escucha muy seguido del hombre de sangre caliente, es más la carne femenina la que anda suelta), somos fáciles y muy rápidas. Hay otros comentarios por ahí que refieren a nuestra alegría y nuestra capacidad de ser amigables. Cerrando. La sangre caliente se relaciona al sexo, al instinto que las selváticas despertamos con nuestra actitud provocadora y coqueta y nuestras acciones consecuencias de esta actitud.

¿Qué tiene de malo que me digan que mi sangre es caliente? el común denominador del significado de "sangre caliente" se debe a que somos fáciles y tenemos las piernas sueltas. En la sociedad machista en la que vivimos, que una mujer sea dueña de su sexualidad es visto de una forma negativa, pero el problema de esas afirmaciones son más complejas y van más allá de nuestro empoderamiento sexual y la libertad de elegir con quién y cuántos queramos acostarnos. En Loreto los índices de violencia sexual son altísimos, las mujeres inician su vida sexual alrededor de los 12 años, la trata de personas es un problema de no acabar y las violaciones sexuales para las autoridades son cosas "normales" o que pasan.

Por los dos lados, en la esclavitud y en nuestra libertad nos encontramos con que la "sangre caliente" nos estigmatiza. Estamos hechas de la mala fama y tenemos una cicatriz en la frente que les recuerda a otros que las selváticas son principalmente eso, carne para sexo.

Ahora, me pregunto ¿Qué cualidades tiene, para mí, la sangre caliente? Yo, por ejemplo, tengo muchas cualidades que van más allá de mi sexualidad y sensualidad. Soy pequeñita, pero sé defenderme, ante seres humanos e inhumanos; tengo ciertas creencias políticas que defiendo y algunos ideales por los que lucho; dibujar es casi mi vida y me encantan las miniaturas. Estoy segura que otras mujeres de la selva tienen muchísimas más cualidades que las definen. Entonces si somos de la selva y la sangre caliente es herencia genética y corre por nuestras venas quemándolo todo, pues cambiemos el estereotipo y usemos ese fuego para defender nuestras vida, para demostrar que nuestra calentura es porque somos mujeres luchadoras ardientes por la batalla, por darnos nuestros lugar libre en la cama, en la casa y en las calles.

Así que ya saben mujeres de la selva, somos de sangre caliente, porque la lucha para ser libres enciende el fuego que calienta nuestra sangre.


1 comentario:

Sergio Gonzalez dijo...

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