domingo, 31 de julio de 2011

Me voy de caravana

Hace dos años y medio, en mi último año de universidad y en pleno apogeo de crisis existencial, caí casi accidentalmente en un grupo llamado Docuperu (recientemente ex DIP)... Ellos tenían un proyecto, La Caravana Documental. No sabía casi nada sobre eso, pero algo me decía que era de esas cosas increíbles por las que muy poca gente apuesta y  bueno, gracias a la exigencia universitaria de hacer una tesis tuve la magnífica idea de hacerla sobre este proyecto, que para mi mezcla perfectamente lo que yo algún día quiero lograr... desarrollo social + arte. 



Fue así como en septiembre del 2009 pedí permiso en la universidad, ahorré dinero y emprendí el viaje a mi primera caravana, con la gente que se convertiría en mi familia por los siguientes años. Cuando le conté a mis padres que me iba, me atacaron con diferentes preguntas: ¿Y a qué te vas? ¿Qué es eso de caravana? ¿Te pagan? ¿Documentales? ¿Te vas a unir a una comuna hippie?. Me costó mucho explicarles qué era la caravana y no lo entendieron recién hasta el mes pasado, que les dije que me iba de nuevo.

Pero a ver, de qué va exactamente. Una vez al año viajamos de 9 a 10 idealistas, con habilidades de todo tipo, pero en especial la de parecer un circo andante con cámaras y trípodes. Durante ese mes de viaje visitamos 4 lugares, que pueden ser desde las ciudades más grandes del Perú, hasta la comunidad indígena que no figura, ni figurará en un mapa. En esos 4 lugares conocemos gente increíble, con muchas ganas de aprender lo que sea y de compartir todo, pero TODO lo que ellos tienen. Por eso es que este proyecto es posible, porque combinando esas dos cosas se pueden crear documentales... y eso es lo que hacemos. Enseñamos a jugar con cámaras, computadoras, micros y eso... y como creemos en el "haciendo se aprende" pues los valientes y pacientes participantes terminan realizando un corto documental digno de ser visto, pirateado, regalado, bloggeado, twiteado y toda acción cuya esencia sea el compartir de gratis el contenido...

Retomando, es así como me uní a la caravana y a Docuperu. Terminé enamorándome perdida y locamente de viajar con mi mochila, mi cuaderno y mi cámara de fotos, de dormir en los lugares más extraños, de soportar a 9 personas por exactamente 24 horas al día por un mes, de "duchas" de paños húmedos, de baños de eucalipto en la mitad de la noche, de incontables estupideces y de risas infinitas. Terminé enamorada de la gente que conocía en el camino, de Victoria, Eleyzer, Kevin, Eddy, Teófila, Luis, de la incertidumbre y curiosidad de cómo sería la próxima comunidad. Terminé ilusionada y con esperanzas de hacer posible mis ganas de mejorar algo en mi incoherente país. Pero sobre todo terminé enamorándome de  la sensación que se abría en mi al ver el rostro iluminado de orgullo de cada una de las personas en la presentación de los documentales que ellos mismos habían hecho. 

Ahora, casi 3 caravanas después, se me hace triste pensar que es la última vez que agarro una mochila y emprendo el viaje de un mes. Sí, probablemente esta sea la última vez que lo haga, pero por diversos motivos es hora de mudar de casa y empezar algo propio. Por esto, este año quiero documentar todo lo posible de una de las mejores experiencias que he tenido, y quién sea que lea esto sepa un poco de lo que se siente ser parte de Docuperu y estar en una Caravana Documental. 

Pucallpa me espera y allá voy para aprender y compartir lo poco que se.