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miércoles, 23 de enero de 2013

Ayamama, el cuento

Hace unos meses, en verdad casi un año  me contactaron desde China para ser parte del proyecto Fairy Tales of the World. Como su nombre lo dice era ilustrar y escribir una historia de hadas del país. En verdad historia de hadas no me suena ninguna, así que les propuse leyendas. Después de largos envíos de historias como Achikee, Tshunki, Chullachaki, etc. Eligieron el Ayaymama.

Como al escribir yo me quedo corta, lo mio va más por la ilustración, le pedí ayuda a una de mis mejores amigas, "Clo" y con ella le dimos forma a la historia. El cuento supuestamente se publica entre estos meses, pero pongo acá un borrador y una ilustración rechazada :P.

Cuando se publique les pongo más. 



domingo, 11 de noviembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

frutas


Todavía no tienen nombre, sólo tienen un pasado vegetal. Algunos nacieron de flores, otros de frutas y alguno por ahí de verduras. Como sea, gracias a la selva. siempre. 

They dont have a name yet, they only have a vegetable past. Some of them were born from flowers, others from the fruits, and maybe the rest from vegetables. However I thank the amazon. Always. 



martes, 27 de septiembre de 2011

Sonrisas

Una de las mejores cosas de La Caravana Documental es que logras encontrar estas pequeñas personitas que te marcan para siempre. 

nenas



Retratos de viaje

Para llegar a Nueva Betania se tiene que hacer un viaje de cinco horas en bote. En teoría estos botesillos parten a las 7, pero mientras esperan a que se llene, mientras suben la carga, mientras los vendedores siguen ofreciendo sus juanes, chifles, aguas, frutas, etc... el bote termina saliendo a las 8:30. Todo bien con eso siempre y cuando no estés apurado. 


jueves, 15 de septiembre de 2011

Visiones

La primera vez que tomé ayahuasca la planta me llevó a lugares que jamás se me hubieran ocurrido que existían, me enseñó su mundo y de él yo vi lo que quise ver. 

Una de los primeros espíritus que se me presentó fue un jaguar negro con capa y el me llevó hasta una laguna pastosa llena de colores, en donde nadaban juguetonas unas sirenas. Mirando intensamente en el agua pude ver una serpiente inmensa, inmensa e infinita. Ella se fue hacia una mujer verde recostada en el árbol y subió en ella, juntándose  y convirtiéndose poco a poco en un sólo ser. 

Después de mucho tiempo de esa sesión pude dibujar una mezcla de lo que vi y sentí. Espero poder dibujar un poco más.  

lunes, 15 de agosto de 2011

Hijos del río

Hace unos días Teobaldo me contó una historia de esas que me gustan escuchar. De esas que me hacen sentir el “Le creí, no le creí”.

“En una comunidad a tres días de Pucallpa, alguna vez vivió Asencia Valle la mujer que tuvo trece hijos, de los cuales seis fueron con el bufeo colorado.

Desde que tuvo 8 años Asencia estaba destinada a casarse con Roberto Ruiz. Los padres de ambos lo habían dispuesto de esa manera una noche de cacería en la que se sentaron a descansar frente al río.

La unión entre ambos se dio cuando ella tenía 15 y él 20, a los nueve meses de este encuentro nació Eliseo y casi al año nació Amadea. Los 4 vivían bien y tranquilos, sin lujos, pero con fuerza. Al poco tiempo  vinieron al mundo Teo y Zoila dos gemelos rosados y rubios, al verlos nadie en la comunidad se cuestionó el origen de esos niños tan diferentes, porque apenas salieron de Asencia supieron que esas dos bolas rosadas no eran de Roberto, eran del bufeo colorado. Esa era la única explicación lógica que existía y con esa afirmación terminó para siempre la paz de Roberto y su familia.

Por más de 6 meses el principal rumor en toda la parte de arriba del río era sobre el bufeo que se había enamorado de Asencia, de cómo este le hacía el amor en sus sueños y de los dos pequeños como resultados de esa unión inconciente. Roberto no pudo más con los rumores ni con la idea de compartir a su mujer, así que se la llevó a una comunidad aún más lejos, pero aún así no pudo librarse de este ser y Asencia dio a luz a otro pequeño rosado de ojos azules y pelos blancos. 

La huída siguió por todo el Ucayali, Roberto llevó a Asencia a todos los curanderos y brujos de la amazonía con la esperanza de que alguno de ellos pudiera por fin alejar al ser de agua dulce. Nadie parecía conseguirlo, hasta que por fin en un lugar llamado Nueva Tierra Colorada una viejita que llevaba unos mil años encima, logró engañar al bufeo recogiendo 10 gotas de la esencia de los tres pequeños y Asencia. Puso la esencia de cada uno en unos frascos y las envió secretamente a la zona baja del amazonas, haciendo que el bufeo emprendiera una búsqueda sin salida.

Por siete años Asencia y Roberto vivieron tranquilos, tuvieron 5 hijos más y formaron una gran familia. En Nueva Tierra Colorada estaban acostumbrados a ver a Teo, Zoila y Cledia nadar por horas en el río, cada vez que alguien perdía algo en las marrones aguas que rodeaban la comunidad, los encargados de encontrarlas eran estos 3 pequeños, porque se dice que podían respirar bajo el agua y dar órdenes de todo tipo a todos los seres del río. Además desde su llegada el pueblo había tenido las mejores épocas de pesca en muchos años y por eso, en la comunidad, estaban agradecidos de su presencia. Así pues, la “extraña” familia era bienvenida y querida y por ello habían logrado pasar por uno más aunque no fueran uno más.

Los tiempos de tranquilidad mental para Roberto terminaron cuando al séptimo año Asencia volvió a traer al mundo a tres niños más. Otra vez estos no eran como él, no tenían sus ojos rasgados, ni su piel de caoba. Eran todo lo contrario, nuevamente estos 3 niños eran rosados, rubios y de ojos azules. Roberto no entendía, nuevamente recurrió a la viejita que llevaba los mil años encima, pero esta le dijo que la única forma de alejarse de él era volviendo a huir, era dejar la selva y cambiarla por los desiertos, ir a algún lugar sin agua y lo más lejos posible. Asencia al escuchar esto perdió la razón y decidió, secretamente, entregarse al bufeo colorado, así que un día de amarilla luna llena se entregó al río, se encontró con el bufeo y partió con él a los mundos escondidos de esas aguas misteriosas.

Roberto al no encontrarla al día siguiente emprendió su búsqueda, pero esta desistió cuando a los dos meses sus hijos que no eran sus hijos se lanzaron al río para también nunca más volver. Ahí entendió a dónde había viajado Asencia y no pudo hacer más que admitir e intentar superar su dolorosa derrota." 

Le creí y no le creí a Teobaldo hace unos días cuando me contó esta historia... Al ver mi cara de duda e incredulidad me mostró un manojo de fotos sepias y casi destrozadas de los niños bufeos, de Asencia, Roberto y sus siete hijos. Al rato de enseñármelas me dijo, "Este soy yo, el menor de los hijos de mi padre y de mi madre, de Asencia Valle y de Roberto Ruiz. Yo soy Teobaldo Ruiz Valle y Teo, Zoila, Cledia, Pedro, Amelia y Janeth fueron mis hermanos, mis hermanos bufeo."

lunes, 8 de agosto de 2011

Le creí, no le creí

En la selva te cuentan historias de duendes y bufeos, de sirenas y espíritus, de seres que juegan contigo y te enseñan su mundo, de seres que te llevan para nunca más dejarte volver. En la selva te cuentan sobre seres que desde niños te han dicho que sólo cobran vida en las páginas de libros o por las noches de tertulias. 


En la selva, aunque no me crean, esos seres mágicos no sólo pertenecen a relatos de abuelos o a páginas viejas. Estos seres pertenecen a la vida misma, a la vida en la selva. Por esto uno siempre debe andar atento para evitar caer en trampas de chullachaqui, para descifrar el silbido de un tunchi, para reconocer el viento del Yoshin Shatan y sobre todo para no enamorarte del bufeo colorado. 


Desde que estoy acá he escuchado del nacimiento de hermanos bufeos, del misterioso rapto de las chicas más hermosas de nueva betania, de los hombres invisibles que viven en donde nadie puede entrar. Las historias me las han contado con una aseveración verdadera y máxima, dudar de su veracidad es un insulto casi mortal. Yo no quiero dudar, del que me la cuenta "le creí, no le creí", como diría César Calvo. 

lunes, 25 de julio de 2011

Rosa


Kemple

Llemple? Chenfle? Kemle?... ah Kemple, por fin acertamos su nombre. 
Kemple nos asusta en las mañanas con sonidos de la selva, juega con tarántulas y se ríe de nuestra incapacidad de caminar sin tropezarnos con las lianas. 
Nos lleva al río y nos reta con su increíble sonrisa a lanzarnos del árbol más alto de todos. Algunos aceptan. 
No tiene padre, no tiene madre. En sus 13 años sólo ha ido al colegio por una semana y nunca ha tenido zapatos. Pero con él lleva la selva y para él con eso basta. 


Lobo

Lobo camina por la selva descalzo y juega con caimanes del río. Camina sin perderse por el día y por la noche. No habla mucho y sonríe cauteloso. Lobo es el mejor cazador de todos, sobre todo cuando va por  las aguas del Yarapa. 


Por el amazonas

"Tantas y tantas existencias oyes, tanta callada sabiduría escuchas cuando escuchas la selva"




martes, 3 de mayo de 2011

Espíritu



Yo crecí en la selva, crecí en el río, crecí en el árbol. Yo fui parte de ellos y ellos de mi. Me alimentaron de historias, me cuidaron de aburrimientos. Me enseñaron a vivir con respeto, hacia ellos, hacia a mi, hacia el otro. 

Ahora, 20 años después intento volver a ellos, a ella. Pero no es tan fácil... La destrucción de la que he sido parte, ha dañado su forma de verme. 

Ahora 20 años después quiero enmendar mi error y devolverle lo que ellos y ella me dieron. Quiero volver a ser parte de ellos, de mi, de ti, del todo.